Nada de Carmen Laforet

“Al final aceptaba un cigarrillo, porque los tenía siempre deliciosos y su aroma sí que me gustaba. Creo que fue en aquellos ratos cuando empecé a encontrar placer en el humo.” Página 39

“Yo no lo dudaba: me parecía ver en Román un fondo inagotable de posibilidades. En el momento en que, de pie junto a la chimenea, empezaba a pulsar el arco, yo cambiaba completamente. Desaparecían mis reservas, la ligera capa de hostilidad contra todos que se me había ido formando. Mi alma, extendida como mis propias manos juntas, recibía el sonido como una lluvis la tierra áspera. Román me parecía un artista maravilloso y único. Iba hilando en la música una alegría tan fina que traspasaba los límites de la tristeza. La música aquella sin nombre. La música de Román, que nunca más he vuelto a oír.” Página 41

“GLORIA-[…] Yo me quedé despierta viéndole dormir, quería ver qué cosas soñaba.” Página 49

“ABUELA-[…] Entonces yo soy más republicana que usted porque a mí me tiene sin cuidado lo que los demás pienesen; creo en la libertad de ideas” Página 52

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