Fin

“[…] Se dirigió a la puerta. La abrió. Antes de volver a cerrarla, regresó. Me tomó de los hombros y me besó. No con pasión, sino con amor. Oh, Dios, con amor, con auténtica ternura y compasión. Compasión por él y por mí misma. Hubiera querido que me agarrara las nalgas y me las estrujara, que me hubiera violado una y otra vez con saña. No que me rozara el corazón con un beso tan limpio, que dijera con voz ronca lo que dijo, y que después simplemente cerrara la puerta tras él.”

Cuentos para después de hace el amor de Marco Tulio Aguilera, página 283
Anuncios
Esta entrada fue publicada en Fragmentos, Lecturas, Novela-Relatos y etiquetada . Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s