El laberinto sentimental de José Antonio Marina.

“La realidad bruta es inhabitable. Sólo podemos vivir en una realidad interpretada, convertida en casa, dotada de sentido, humanizada. […]

“Al revestirse de significados la realidad se hace interesante, atractiva, repelente y, sobre todo, innumerable.” Página 17

“Los sentimientos son punto de llegada y punto de partida. Son resumen y propensión. Resultan de la acción pasada y preparan la acción futura. Los sentimientos inician una nueva tendencia. Disponen para la acción o para la inacción, que es también un modo de comportarse.” Página 33

“Los tangú de Nueva Guinea se negaron a jugar al fútbil si no se cambiaban antes las reglas del juego. […] Lo importante era empatar y jugaban hasta que lo conseguían. A veces durante varios días.” Página 38

“En una ocasión, después del rapto de una muchacha tchambuli por otra tribu, Margaret Mead pregunta a su familia: -¿Estáis furiosos por el robo de vuestra hermana? -No sabemos todavía-contestaron- los ancianos no nos han dicho nada” Página 47

“[El desengaño] es la desagradable experiencia de librarnos del engaño. Un pesar, por lo tanto, muy poco filosófico. Al salir de un error que nos había cobijado nos sentimos expulsados de un precario paraíso.” Página 75

“El ser humano hace posible lo que le emociona.” Página 78

“Organismo sensitivo y mundo forman una unidad funcional. Cada especie animal vive en su mundo, y lo que llamamos realidad es lo que está más allá de cada horizonte.” Página 79

“Nuestros sentimientos son la interfaz consciente de nuestro pasado y nuestro futuro. Son balance y estrategia. Dinamismo siempre, incluso en las grandes depresiones, una de cuyas características más trágicas es el retorno continuo de las preocupaciones, de las autoinculpaciones, de la queja, la ruminación continua. Los círculos analíticos sin salida.” Página 92

“La pava ama de oído, como los malos músicos” Página 95

“Pero la circunstancia puedes entenderla de dos maneras: como una situación real o como la interpretación que hacemos de una situación real.” Página 98

“La realidad humana es deseo, un deseo absurdo porque aspira a la estabilidad, perfección y acabamiento que tiene el ser en sí.” Página 112

“La memoria es una estructura neuronal capaz de asimilar información, cambiar al hacerlo y capaz también de producir o reproducir las informaciones. Es un conjunto, pues, de hábitos operativos que intervienen en todas nuestras conductas intelectuales, afectivas y motoras. Vemos desde lo que sabemos, comprendemos desde lo que sabemos, actuamos desde lo que sabemos, creamos desde lo que sabemos. Pero este saber es, sobre todo, un saber hacer.” Página 132

“Esta sorpresa pone de manifiesto hasta qué punto la existencia de la calle actuaba en su estado anterior, es decir, hasta qué punto el lector contaba con la calle aunque no pensaba en ella y precisamente porque no pensaba en ella” Página 133

“Los hombres tienden a actuar, mientras que las mujeres tienden a contemplar su depresión, volviendo sobre ella una y otra vez, intentando analizarla y determinar sus fuentes.” Página 136

“Al final nadie sabe ya lo que es naturaleza y lo que es cultura” Página 137

“Mamá, ¿Cuándo sea mayor, me casaré y tendré un marido como tú?” La mamá, sonriendo: “Claro que sí, mi amor” ¿Y si no me caso seré una solterona como la tía Ernestina?” “Sí, querida” “¡Ay, qué dura es la vida de las mujeres, mamá” Página 140

“Me interesa este asunto porque la imagen que alguien tiene de sí mismo es un componente real de su personalidad, y sospecho que regula el acceso a su propia energía. O tal vez la crea.” Página 154

“El yo está implicado en todos los sentimientos. Las situaciones le afectan directamente.” Página 154

“Forman lo que he llamado yo ocurrente, y entre sus ocurrencias se encuentra la idea que el sujeto tiene de sí mismo, el self, que va a servir de intermediario entre el carácter y la personalidad.” Página 165

“Nuestra memoria guarda las huellas de nuestra vida. Eso sería la trama básica de nuestro carácter, que tiene una consistencia parecida a la que tienen las realidades exteriores. Pero aquí entra una vez más nuestra necesidad de buscar un significado y dar una interpretación a lo que sucede. Nos pasan demasiado cosas, la memoria de nuestra vida es demasiado minuciosa y completa y, al parecer, necesitamos disponer de una versión manejable de nuestra existencia. Esto nos obliga a organizar nuestra biografía privada, en las que organizamos los sucesos que nos parecen más relevantes, dejando elr resto en la oscuridad.” Página 169

“El modo de contarnos nuestra vida va a determinar nuestros sentimientos” Página 171

“Experimentamos un sentimiento con frecuencia confuso, lo nombramos con la palabra amor, y, por ensalmo, la palabra concede una aparente claridad a lo que sentimos y, de paso, introduce nuestro sentimiento en una red de significados culturales que imponen, exigen, o nos hacen esperar del amor una serie de rasgos y efectos que acaso ni siquiera sospechábamos.” Página 175

“Una de las características que vamos a descubrir es que el sentimiento amoroso puede darse a distintos niveles, y que por lo tano, al haber sólo una palabra, siempre va a resultar equívoca si no la precisamos de alguna manera.” Página 176

“Amar no es el sentimiento que me une a aquellos que son imprescindibles para mis fines, sino que amo a una personas cuando sus fines se vuelven importantes para mí” Página 185

“Hemos quedado que amar=ser amado. Si sustituimos esta palabra, resulta que amar=querer que el otro quiera ser amado por mí. Si todavía realizamos otra sustitución tenemos que amar=querer que el otro quiera que yo quiera que el otro me ame” Página 189

“Los sentimientos, ya lo sabemos, son una evaluación del presente que procede del pasado y nos empuja hacia el futuro. Son frutos de la memoria, de la realidad y de la anticipación. Derivan de nuestras tendencias e implantan tendencias nuevas. Estás influidos por los recuerdos y a su vez organizan la memoria. No en vano nos acordamos de las cosas, y al usar esta palabra derivada de cor, corazón en latín, estamos mencionando las raíces afectivas del recuerdo.” Página 204

“Los sentimientos cumplen una función adaptativa, en eso están de acuerdo la mayor parte de los expertos. Nos ayudan a dirigir la acción, y son fenómenos naturales genéticamente diseñados. A pesar de lo cual los sometemos a crítica.” Página 204

“La búsqueda del cambio afectivo debe cuidar de no perder más de lo que gana.” Página 210

“Se trata [la posesión de derechos]] de la máxima creación de la inteligencia humana, la gran innovación. En la naturaleza no hay derechos, sino fuerzas reales que atraen, repelen, aplastan, expulsan, matan. En cambio nosotros hemos inventado la órbita de los derechos. Nos hemos empeñado hasta las cejas para convertirnos en miembros de una especie dotada de dignidad, es decir, poseedora de derechos. Página 220

“Es el deseo lo que nos mueve para ir más allá del deseo” Página 224

“La llamada educación de la voluntad queda incluida así en la educación de la inteligencia. Consiste en educar al sujeto para que sepa proponerse fines, motivarse a sí mismo y aguantar el esfuerzo. Las tres funciones aparecen en el ámbito de la afectividad. La incapacidad de inventar fines se da en la depresión, la apatía, el aburrimiento, el desánimo, que son, todos ellos hábitos sentimentales. La capacidad de motivarse a sí mismo incluye el aprendizaje de la atención voluntaria, que está en el origen de la afectividad, el juego con los móviles internos, la eliminación de los bloqueos afectivos. Todo ser humano es un organismo deseante dotado de inteligencia.” Página 225

“La desvergüenza es otro sentimiento inadecuado. El léxico castellano de la vergüenza es muy aleccionador. La vergüenza es temor de ser sorprendido en falta por la mirada ajena. Es, pues, un sentimiento que es mejor no sentir. Cuando no tengo nada que ocultar no temo la mirada del otro.” Página 238

“Queremos vivir por encima de nuestros sentimientos. No nos fiamos de ellos. Ni la alegría ni el placer ni la tristeza nos parecen suficientes porque aspiramos a una alegría superior, a un placer más intenso, a un miedo sin cobardías. Esta insatisfacción continua nos impulsa a buscar nuevos estados sentimentales. Necesitamos que la inteligencia nos diga qué sentimientos debemos profundizar, cambiar, abolir. Lo que significa, desde la perspectiva del objeto, meditar sobre la versión del mundo que queremos dar a luz.” Página 242

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