Camino de cualquier parte de Eduardo Mitre (Algunos poemas II)

EL ENEMIGO
No sé cómo abordarolo
sin que ahora me toque
y me tiemble la mano
y el pulso se azore.

Mejor estampar su bombre
-¿conjuro o indigna marca?-
en la frente alta y noble
de esta blanca en clama:

EL MIEDO

Lo veo sin verlo en la infancia,
tras el estampido del trueno
en las figuras que traza
en las manchas del techo.

Dibuja un círculo negro
y nos deja solos afuera
mientras todos se quedan
mirándonos desde adentro.

Insidiosamente nos cerca
como al niño extranjero
acorralado en el centro
de un baldío sin puerta.

Sin gracia ni ritmo calca
el aletazo del cuervo
o del paso enorme y quedo
de la tarántula.

Multiplica los corredores
en la planicie del sueño
y amasa hasta el vértigo
la cera de la metamorfosis.

Congela su vista la caras,
disloca sus rasgos y gestos,
y sin pudor las retrata
su infamante espejo.

Invisible, la soga al cuello,
su mano tira y afloja,
como el verdugo que juega
a si te dejo vivo o muerto.

Escondido, anda suelto
por calles, atajos y plazas,
donde fingimos no conocernos,
cómplices de su amenaza.

Nos posee alma y cuerpo,
y convierte a las palabras
en una mendaz mordaza
más abyecta que el silencio.

Petrifica a la alegría,
se confunde con el amor,
su presencia ubicua
simula el rostro de Dios.

El fruto vacío del mal
es su cotidiano alimento.
Imprevisible como el azar
su soplo de desaliento.

Nunca dominaremos
su gramática obscena,
ni su sintaxis perversa
regida por el suspenso.

BALADA POSTMODERNA
Tu voz allende el mar
suena en el auricular
como si estuvieras
en la otra pieza.

Sobre la mesa de noche:
el reloj, tu retrato
y la carta -por fax-
de tu puño y letra.

Mañana, ya inminentes
en la pantalla: tu risa,
tu mano, tu sortija,
tu cabellera y el peine.

Según se oye y se ve,
ya no queda tiempo
ni espacio
para la ausencia.

Sin olfato ni tacto,
todo se lo bebe
el simulacro
de la presencia.

Te escribo este poema
como una protesta
de amor que se rebela
a consentir la indiferencia.

EPIGRAMAS
(Selección)
GRAMÁTICA
De tus pies a tu frente,
tu cuerpo es una frase
en la que aprendo a nombrarte.

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