Hoy (por ayer)

No ha sido premeditado. Lo juro, señor juez. Estaba viejito y gastado, pero le prometo que lo he tratado con cariño. Bueno, quizá al final, no tanto. Pero casi fue una caricia… la hoja se quedó en mi pulgar y luego el bloque no debía de aguantar más. Era de esos pegados con cola; cuyas hojas, a la mínima de cambio, se separan del resto.

Hoy ha muerto un libro en mis manos.

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