2017 – El año de los no retos

Tenía previsto que este post fuese un sesudo escrito analítico sobre la evolución de mis retos lectores de 216. Pero no es algo sobre lo que me apetezca explayarme y así que vamos a saltarnos la reflexión profunda con un bonito texto de Lili Lee :

“Las páginas del final eran siempre mis primeras páginas, en realidad. […]
Claro que, como todos los días, el uno de enero me siento en la cama. Y respiro. Y me miro el estómago, que es con lo que pienso. Y respiro. Y me miro el cerebro, que es con lo que siento. Y respiro. Si en ninguna de las respiraciones el corazón ha dado un salto, es tiempo de café”

El 2016 llegó hasta su 31 de diciembre. El 1 de enero empezó otro año, con nuevas metas. Vayamos a por ellos.

Desde que comencé a participar en el foro de Bookcrossing he formado parte de casi todos los retos que se han propuesto en él. Me resisto a los que se plantean sobre obras concretas porque siempre tengo tantas otras que me interesa leer que no me da para todo.

El año pasado decidí no meterme mucha caña y minimizar mi participación al máximo; aún así, me apunté al reto de los 50, al de los Tropecientos (4500), al del Alfabeto y al de los Pendientes.

El reto de los 50 es un clásico entre nuestras filas y consiste en leer más libros que el año anterior. En 2015 leí 29 libros, en 2016 29. En 2017 la meta la tengo en 30 (qué lejos quedan aquellos años en los que mis lecturas sobrepasaban las tres cifras). Este reto requiere el único esfuerzo de leer y, claro, eso solo es un esfuerzo cuando no apetece o no estoy con el libro adecuado.

El reto de los Tropecientos es otro de los clásicos, todos los participantes suman sus lecturas con la intención de llegar al número esperado entre todos. En 2016 nos propusimos leer 4500 libros distintos. En 2017 desconozco dónde pondremos el objetivo, pero seguro que lo alcanzamos (de soñar también se vive).
En este reto hay dos tipos de participantes; los que simplemente añaden sus lecturas y que se vayan sumando y los que comprueban antes de leer si el libro que cortejan está ya leído o no (si ya está en la lista no contaría para el reto). El reto de verdad está en ser durante un año de los segundos, pero siempre se cuela alguna lectura “repe”. A veces aunque no sea voluntaria, alguien lee el libro después de uno, así que no siempre es fácil mantener los rankings únicos.
Este año voy a participar como vengo haciendo desde que empecé, aportando mis lecturas, pero no sé hasta qué punto me va a apetecer controlar lo que han leído los demás para no repetir. Tengo muchos libros en la lista de pendientes y otros tantos en la de “apetecibles”, así que iremos viendo qué puedo aportar.

El reto del Alfabeto consiste en leer autores desconocidos conformando un alfabeto con sus nombres, apellidos o los títulos de sus obras. Existen diferentes variantes en función de los intereses y disponibilidad de cada uno. El año pasado mezclé las tres opciones y me dio igual que los autores me fueran desconocidos o no. Este reto necesita tiempo para prepararlo y pensar las lecturas y, ahora mismo, quiero leer lo que me apetezca. Así que este año no participo.

El reto de los Pendientes es uno de mis retos favoritos aunque nunca consiga terminar el año de modo que me sienta orgullosa. Este reto, que consiste en priorizar la lectura de los libros que se tienen pendientes en la estantería (y, creedme, formando parte de Bookcrossing, suelen ser muchos) también se adapta a cada participante. Puedes decidir el número y el objetivo. Yo siempre me decanto por uno doble: leer y no adquirir. La parte de lectura he conseguido superarla a base de analizar mis patrones de lectura y reducir los números a cifras que se correspondieran con lo que estaba leyendo en cada momento. El año pasado 12 de los 29 libros que leí eran pendientes, aproximadamente uno al mes. Pero mi dificultad principal viene a la hora de adquirir libro (creo que lo he comentado alguna vez por aquí, ya). Me gusta mucho estar rodeada de libros. Así que durante mucho tiempo compraba libros de manera compulsiva. Proponerme no hacerlo e imponerme un límite me ayudó mucho a bajar el número de adquisiciones. Todavía no he conseguido que el número de adquiridos sin leer no supere el número de leídos pendientes, que es mi objetivo. Pero espero hacerlo pronto.
Este año la lista de pendientes no resulta fácil de escribir. Desde mediados de diciembre mis libros están en cajas y mis ganas de leer por los suelos. Estoy volviendo a los malos hábitos de adquirir de una manera u otra. Por otro lado, por temas profesionales debo leer unos libros concretos que no coinciden plenamente con los libros de mi estantería. Así que en 2017 la lista se va a crear de manera dinámica y con la idea de, sobre todo, controlar las adquisiciones no profesionales. Por lo tanto, no participo en el reto.

Anecdotario: he encontrado la lista de retos que me propuse en 2012. ¡Me ha dado una ternura loca!

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