[reseña] Doña Berta

Doña Berta es un clásico, con la “c” y la “l” mayúsculas y abriendo mucho la boca para articular la “a”.
Escrito por Leopoldo Alas, “Clarín”, fue publicado en 1892. Lo he leído en esa edición de clásicos cortos editada hace años por El País y solo puedo decir que es MA-RA-VI-LLO-SO.

Sinopsis hasta que empieza lo interesante: Doña Berta es una anciana asturiana que ha vivido de todita la vida en una de esas casas de campo señoriales caducas ya en la España de Restauración. ¿Qué significa de todita la vida? Pues que la pobre señora no ha salido de su tierra para nada, ojo de una tierra a la que no llegaron “ni los romanos ni los moros” (o lo que es lo mismo, la civilización). Ahí está, a sus trillones de años viviendo con su vieja sirvienta y su gato.

Es la única hija viviente de la familia Rondaliego que, como todo el mundo sabe, era una gente así con la nariz como para arriba. En una época donde la principal ocupación de la mujer era cuidar de su familia y de la honra, Berta (pues era joven para aquel entonces) se permitió el desliz de mantener relaciones. Y se quedó embarazada. ¡Oh desgracia! Por supuesto, todo esto lo hace porque está enamorada de ese desconocido herido que aparece en su hacienda y por quien se deshace en cuidados. Pero ¡ay! que los hermanos (rígidos defensores de la virtud inmaculada) se enteran y, enfadados y ofendidos en su orgullo, se hacen cargo de la criatura; sobrino que nace y desaparece de las manos de su madre.

Un día en esa tierra a la que nadie llega, aparece un pintor de la Capital y comparte con ella su propia desgracia de amor (pocas visitas, pero todas importantes). Este momento cubre de la nouvelle es un revulsivo para nuestra protagonista que, enferma de amor de madre, se decide a buscar el reencuentro con su hijo.

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A D.B. la pinto así.*

Será este deseo irrefrenable de encontrarlo (un poco tarde, lo sé) lo que la llevará a realizar actos inesperados. También permitirá al lector conocer los contrastes entre las modernidades de la Capi y la vida tradicional del campo. Pero lo dejo ahí que todo lo queréis saber y lo que tenéis que hacer es ¡leer!

A ver cómo lo digo… Pero si ya lo he dicho ¡me ha encantado! Es una nouvelle llena de contrastes y de detalles sobre la época. Que sí, que a mí Clarín me gusta muchísimo (y no sé porqué), pero es que el estilo narrativo es impecable; la historia, entre divertida y dramática, refleja perfectamente la época y dan ganas de releerla una y otra vez.

Si tuviera que daros cinco palabras clave para este libro serían: campestre, decapacaída, anciana, amor, rancioabolengo.

Y si pudieran ser cinco hashtags serían estos: #ClarínNoFallaNunca #LosGenesNoMienten #PintoresGay #MujerCampestreMujerFuerte #AmorDeMadre

¿Para quién es este libro? Para todo aquel que quiera leer buena literatura, con mayúsculas, de una sentada. Para los que gustan de historias costumbristas. Para los amantes de la España perdida en la Historia. Para ti, que eres joven y te mereces cuidar tu mente.

*Créditos de la imagen: Carlos Bruscianelli Torrealba. “Retrato femenino Anciana (tisa pastel crayon)”
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